Lope de Vega. “El Fenix” o la novela de una vida.

Hubiérase decidido Lope de Vega a darnos la relación completa de su  propia vida – como nos dio, en La Dorotea, la de uno de sus amores juveniles – y podría hoy contar el acervo de la literatura española con la más maravillosa novela, de las que ahora llamamos  “totales” por la diversidad de temas y pasiones que se cruzan, vitales y palpitantes, en su urdimbre. Y en ella – he aquí el caso extraordinario -, las antinomias y contradicciones de que habría de estar llena no serían nunca contrastes irreductibles o aparentes, sino, más bien, complementos recíprocos de esa existencia barroca del Fénix, que nos da siempre su propia alma, diversa y contradictoria – pero sincera en cada momento -, a lo largo de su inmensa producción poética: en novelas, poemas, comedias, y aún en cartas confidenciales y, de una manera absoluta, en su obra lírica, en la que nos descubre los profundos abismos de su vital aventura humana, que, poetizada en todo momento, hubo de convertirle en el poeta lírico más auténtico de su siglo.                                                            Lope, en su prosa narrativa, rindió tributo a la entonces en boga, novela pastoril – pagana y divina-; a la novelìstica italianizante de los novellieri, con varias narraciones, – que hoy llamaríamos novelas cortas, y hasta resucitando la forma de las novelas dialogadas que inició La Celestina,  si bien no entró en el campo novelesco de la, entonces celebrada, novela picaresca; cultivando, en cambio, la novela de amor y aventuras, de tan espléndida trayectoria en tiempos clasicos. Todos los géneros más representativos de la novelistica de la época tuvieron en Lope un cultivador exepcional, y de haberse decidido a narrar la historia – que bien podía ser novela- de su propia vida, sin duda se “hubiera levantado con el cetro de la novela”, como dijo Cervantes que “alzóse con la monarquía cómica”.

Pero sin darnos datos concretos, fechas ni circunstanciados acontecimientos humanos de su vivir, nos legó las huellas indelebles de su paso humano en las páginas de sus libros, en las escenas de sus comedias- en las que tantas veces es él el protagonista- y, de modo fehaciente, en sus versos líricos, donde todavía palpitan, vivas, las pasiones violentas de su corazón torrencialmente desbordado, como en las cataratas del arte barroco de su tiempo.

Muchas – y algunas muy estimables – son las biografias que los historiadores españoles y extranjeros escribieron de este hombre extraordinario que pasmó a su siglo con el torbellino vital de su existencia y la prodigiosa fecundidad de su genio poético, “este poeta del yo”, como atinadamente le llamó Marcel Carayón.

Sus pasiones y sentimientos, sus amores y sus odios los hemos de encontrar en los poemas líricos que veremos a lo largo de este blog, “Este es Lope – dice Alberti – cumbre, abismo, vega, llano, río, mar…”

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