A la verdad. Soneto.

Hija del tiempo, que en el siglo de oro

viviste hermosa y cándida en la tierra,

de donde la mentira te destierra

en esta fiera edad de hierro y lloro.

Santa verdad, dignísimo decoro

del mismo cielo, que tu sol encierra;

paz de nuestra mortal perpetua guerra,

y de los hombres el mayor tesoro;

casta y desnuda virgen, que no pudo

vencer codicia, fuerza ni mudanza,

de sol de Dios ventana cristalina;

vida de la opinión, lengua del mundo;

mas ¿ qué puedo decir en tu alabanza,

si eres el mismo Dios, Verdad divina.?

 

Esto de imaginar si está en su casa,

si salió, si la hablaron, si fue vista;

temer que se componga, adorne y vista,

andar mirando lo que pasa;

temblar del otro que de amor se abrasa,

y con hacienda y alma la conquista,

querer que al oro y al amor resista,

morirme si se ausenta o si se casa;

celar todo galán rico y mancebo,

pensar que piensa en otro si en mí piensa,

rondar la noche y contemplar el dia;

obliga, Marcio, a enamorar de nuevo;

pero saber cómo pasó la ofensa,

no sólo desobliga, mas enfría.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: