Cuando las secas encinas…

Cuando las secas encinas,

álamos y robles altos,

los secos ramillos visten

de verdes hojas y ramos

y las fructíferas plantas

con mil pimpollos preñados

brotando fragantes flores

hacen mil colores varios

para pagar el tributo

al bajo suelo, ordinario

natural de la influencia

qu’el cielo les da cada año,

y secas las hierbezuelas

de los secretos contrarios

por naturales efectos

al ser primero tornado,

de cuyos verdes renuevos

hacen mil colores varios

de miles distintas flores

que esmaltan los verdes prados,

de lechales cabritillos

y los corderos balando

corren a los alcaceles

ya comiendo, ya jugando,

cuando el pastor Albano suspirando,

con lágrimas, así dice llorando:

” Todo se alegra, mi Belisa, ahora

sólo tu Albano se entristece y llora.”

 

Los romeros y tomillos

de cuyos floridos ramos

las fecundas abejuelas

sacan licor dulce yclaro,

y con la mucha abundancia,

su labor melificando

hinchen el panal nativo

de poleo tierno y blanco,

de cuyos preñados huevos

los hijuelos palpitando

salen, por gracia divina,

a poblar ajenos vasos;

las laboriosas hormigas

de sus provistos palacios

seguras salen a ver

el tiempo sereno y claro

y los demás animales,

aves, peces, hierba o campo,

desechando la tristeza,

todos se alegran ufanos

previniste, tiempo alegre;

mas triste, el pastor Albano,

a su querida Belisa

dijo, el sepulcro mirando:

” Cuando el pastor Albano…”, etc.

 

Belisa, señora mía,

hoy se cumple justo un año

que de tu temprana muerte

gusté aquel potaje amargo.

Un año te serví enferma,

¡ojalá fueran mil años,

que así enferma te quisiera,

contino aguardando el pago!

Sólo yo te acompañé

cuando todos te dejaron,

porque te quise en la vida

y muerta te adoro y amo;

y sabe el cielo piadoso

a quien fiel testigo hago,

si te querrá también muerta

quien viva te quiso tanto. 

Dejásteme en tu cabaña

por guarda de tu rebaño,

con aquella dulce prenda

que me dejaste del parto,

que por ser hechura tuya

me consolaba  algún tanto

cuando en su divino rostro

contemplaba tu retrato; 

pero duróme tan poco

qu’el cielo por mis pecados,

quiso que también siguiese

muerta tus divinos pasos.

” Cuando el pastor Albano…”, etc.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: